martes, 23 de junio de 2009

La pequeña tienda de la esquina


En el año 2003 siendo director de marketing de Dro Atlantic (Warner Music), tuve que ir a una reunión ‘especial’ en Londres. No se trataba de los rutinarios EMM ‘european marketing meetings’ que se solían hacer cada 2 meses, sino que esta vez era para tratar un asunto importantísimo!
Ahí estábamos los representantes de los principales países (España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, etc.) sentados esperando recibir instrucciones. Tras una larga e insoportable introducción a lo que todos ya conocíamos como nuevos formatos, Internet y su inminente peligro, etc., fuimos sorprendidos con una nueva arma que sería capaz de salvarnos el culo a los presentes y sobre todo a los accionistas de la multinacional: el DRM (digital rights management) o mejor dicho Gestión de Derechos Digitales: un sofisticado y costosísimo proyecto de millones de euros que iba a blindar a los CD´S de poderse copiar. Caras circunspectas, algunos eufóricos, y en mi caso una total desazón de ver dónde habíamos llegado. Nos tenían en una habitación a los directores de marketing perdiendo el tiempo y el dinero para absolutamente ir a ningún sitio.
Mis comentarios al respecto cayeron como una losa, algún que otro mandamás se sorprendió de tanta sinceridad por mi parte. Mis argumentos fueron duros: que si eso no valía absolutamente para nada, como más tarde se demostraría, que si estábamos poniendo trabas a lo que la gente estaba demandando,  que nos estábamos cerrando y pensando exclusivamente en un formato en vías de extinción…el puto CD!  Un nuevo derroche de tiempo y dinero. Ese día me di cuenta del enorme error que estaban cometiendo las discográficas o sus altos directivos. Estaban dando palos de ciego constantemente y el fin estaba muy cerca.
El DRM fue un absoluto fracaso. El consumidor de música empezó a desconfiar de los discos que llevaban anti-copia, el número de quejas por el mal funcionamiento en distintos aparatos y las reclamaciones jurídicas según las diferentes leyes de cada país fueron en aumento. Hasta las descargas legales que comenzaban a nacer no terminaban de despegar por el miedo a cometer un supuesto delito.
Solamente el morbo de tratar de saltarse ese cepo hizo que los más avispados encontraran rápidamente cualquier manera de destruir el sistema anti-copia, y es que no hay nada peor que prohibir algo al ser humano para que quiera acceder a él cuanto antes. Y es que mi lema es: Si se puede escuchar, se puede copiar o el único disco que no se puede copiar es el disco virgen.
En el año 2006 y siguiendo los consejos de un gran profeta y visionario llamado Steve Jobs (presidente de Apple Inc) todas las compañías se rindieron y suprimieron el DRM de sus discos. Las ventas on-line se triplicaron. Pero ya era tarde, muy tarde, y ésta y otras medidas desafortunadas hicieron que esta industria languideciera y se derrumbara moribunda al pozo en el que se encuentra hoy día.
Pero no estoy aquí para hablar de ventas, formatos, estrategias y del pasado, estoy para hablar de ilusión y futuro y de por qué un grupo con una trayectoria de más de 25 años decide dar este salto y cambiar apostando por una nueva forma de hacer las cosas. A lo largo de todos estos años Hombres G hemos sido pioneros en muchas cosas, desde el primer master digital que se hizo en España con nuestro primer disco 1985, pasando por ser de los primeros grupos en editar en formato CD, aparte de otras muchas innovaciones que fuimos abanderando en todos los sentidos, porque la verdad no le tenemos miedo al futuro… en realidad no le tenemos miedo a nada.

La idea nace durante la gira del verano del 2007. Estábamos pendientes de renovar contrato y novias no nos faltaban. Hablamos de la situación tan triste de las compañías, de la falta de ilusión en innovar, de hacer cosas distintas y entonces suelto la idea de grabar nuevas canciones con alguien que esté totalmente desligado del espíritu actual de las discográficas. Una operadora de telefonía?, un portal de Internet? una fábrica de colchones? Quien sea! Cualquier medio antes que seguir haciendo lo mismo que hemos venido haciendo durante los últimos 25 años. Ensayar, grabar, mezclar el disco, rodar un video,  llevar la canción elegida a la radio para que te den su beneplácito, salir de promo, firmar discos, hacer 4 teles y salir de gira…así hasta el próximo disco… uf que pereza.
Queríamos algo más, algo que nunca se hubiera hecho antes, tener un vínculo directo entre nuestra música y el público sin intermediarios.
Al final, tras muchísimas reuniones con distintas personas, nos dimos cuenta de que quien mejor podía atender nuestra ‘ pequeña tienda en la esquina de la calle’ éramos nosotros. Sabíamos que era un reto importantísimo,  que implicaba un esfuerzo de trabajo añadido, pero quién mejor que nosotros para atender la tienda o poner las copas cuando ‘visitas nuestro bar’.
Estos meses previos al lanzamiento están siendo intensos, llenos de ilusiones, novedades y sorpresas. Qué más le puedes pedir a la vida aparte de una bonoloto con bote incluido! 
Al final de todo, en esta bonita profesión, si quitas discográficas, managers, productores, radios, listas de ventas, Internet, etc., lo único que queda es lo más importante: Una bonita canción.
Bienvenidos a nuestro mundo la puerta está siempre abierta.